domingo, 5 de septiembre de 2010

GRACIAS VARALLO!!! 100 Años de GLORIA!

Pancho se fue a los 100 años. Nos dejo una gloria de Boca y del fútbol argentino, último sobreviviente de la final del 30.

Ya casi no quedan testigos que lo hayan visto jugar, de aquellos días en los que era el Cañoncito por su disparo letal con cualquiera de las dos piernas. Las crónicas hablan de un tipo que tenía “gambeta y shot”, y también una voracidad especial para el gol, una obsesión que se llevaba a los límites del campo. “Cuando no podía meterla, le decía a Cherro, que era mi Maradona: ‘El rengo se va de wing’. Entonces me iba contra la raya haciéndome el lesionado, la defensa rival me descuidaba y de pronto aparecía metiendo una diagonal, un gol, y salía gritándolo como loco”.

Pancho tenia la mirada mansa de quien lo ha vivido todo. Noches en compañía de Gardel, agasajos, regalos ... su final en La Plata, hasta hay una calle que lleva su nombre centenario. De sus días de jugador hay fotos, recortes de diarios y revistas y una artrosis que se le extendió a todo el cuerpo pero que no le impidió firmar cuanto autógrafo le pidieron, incluso uno, ya con los 100 años cumplidos, que quedó grabado en cemento en el Paseo de la Fama de Mónaco. Y doy fe, me saque una foto con el, y su amabilidad y sonrisa dibujaron una imagen que siempre guardare en mi cabeza.

Hay premios como la Orden del Mérito de la FIFA, “una satisfacción enorme que me dio la vida”. Y hay miles de recuerdos que brotan con una nitidez asombrosa. Aquel superclásico del 31, el primero del profesionalismo, que él empató con el rebote de un penal y que terminó en un escándalo y partido ganado para Boca. Los días en que los hinchas de Gimnasia le apedreaban “el rancho” porque no le perdonaban que se hubiera ido a Boca. La bronca siempre latente de aquella final perdida contra Uruguay en la que tenía la rodilla lesionada y lo probaron haciéndole “patear una pared”. "Pancho" era el último sobreviviente de la primera final que se disputó de una Copa Mundial de la FIFA, en 1930 en Uruguay, donde la selección cayó 4-2 en la final ante el conjunto local.

Su eterna admiración por Roberto Cherro, que le cambió de puesto, de 8 a 9, y lo ayudó a ser el goleador récord de Boca: 222 goles con esa camiseta de Boca, convirtiéndose en ídolo de la institución.

El "Cañoncito" Varallo ganó 5 campeonatos, uno con Gimnasia de La Plata, tres con Boca y uno con la Selección Argentina. En La Plata, fue homenajeado al ponerle su nombre a una calle, la Avenida Francisco "Pancho" Varallo.

En ese ídolo de carne y hueso que fue extirpado de los libros como un tipo común que nació el 5 de febrero de 1910 en Los Hornos y que, cuando cortó su vínculo con el fútbol (aparte de jugador, fue técnico de Gimnasia), trabajó como profesor de Educación Física y tuvo una empresa de transporte escolar y hasta vendió licores.

La imagen de Pancho es, antes que nada, la de un tipo sencillo, querible, humilde, sincero, con los ojos llenos de asombro y la voz cascada. Ese abuelo compinche como el que todavía tenés para abrazar o como el que ya extrañás. Un viejito piola que jamás perdió la lucidez ni el humor, que a los 97 amenazó con “volver a jugar para hacer algún golcito” si Palermo llegaba a robarle el récord pero que a la vez dijo que no se iba a “sentir mal” si eso sucedía como finalmente sucedió. Esos tipos no mueren. Nunca mueren. Así que no creas todo lo que dicen por ahí, VARALLO VIVE EN LA GLORIA! GRACIAS SEÑOR!

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